Desmitificando la Televisión abierta: ¿Es una industria destruida? La respuesta te sorprenderá.

Feb 22, 2026

¿Cómo se ve el consumidor latinoamericano frente a la pantalla hoy? ¿Sigue viendo televisión tradicional o ya migró por completo a Netflix, YouTube y compañía?

La respuesta corta: ambas. La respuesta larga es mucho más interesante y revela un cambio profundo en nuestra relación con el contenido.


El gigante que no se rindió

Empecemos con un dato que sorprende a muchos: la televisión abierta sigue siendo un fenómeno de masas en la región.

En México, por ejemplo, 9 de cada 10 personas son alcanzadas por la señal de TelevisaUnivision. Las telenovelas aún promedian más de 11 millones de espectadores por emisión en horario estelar, y los partidos de la Liga MX reúnen a 12 millones de personas frente al televisor tradicional. En Chile, por su parte, según Kantar IBOPE Media, La televisión abierta llega a cerca de 15 millones de personas en un período de 30 días, con un alcance diario de 7.7 millones de televidentes. Nada mal… 

¿El secreto? Los eventos en vivo. Una final de fútbol, la Gala del Festival de Viña o los matinales con la polémica ardiente del momento. No hay nada, ni siquiera el estreno más esperado de Netflix, que genere ese nivel de conversación simultánea en una sociedad.


El tsunami digital (y su nuevo rey)

Pero sería ingenuo ignorar lo que pasa del otro lado. 2025 nos dejó un hito: YouTube desplazó a Netflix como el líder del entretenimiento digital por ingresos, superando los US$60.000 millones anuales.

¿La razón? YouTube entendió algo que otros tardaron en ver: el consumidor quiere variedad y control. Mientras Netflix ofrece series cuidadosamente producidas, YouTube te da podcasts (con más de 700 millones de horas vistas en televisores), videos de creadores, tutoriales, música y formatos cortos como Shorts.

Las suscripciones pagas de YouTube (Premium y TV) ya superan las 325 millones a nivel global. La gente paga… pero exige contenido para todos los momentos del día.


¿Y entonces? Así es el consumidor de 2026

Si tuvieramos que dibujar al consumidor latinoamericano hoy, sería una persona con estas características:

1. Es estratégico con su dinero. La inflación y la economía incierta lo han vuelto más racional. ¿Pagar cinco servicios de streaming? No. Rotar suscripciones o elegir opciones con publicidad (más baratas o gratuitas) es la nueva normalidad.

2. Vive en múltiples pantallas. No es que haya matado la TV, es que la complementa. Ve el partido en abierto mientras tuitea, busca en YouTube el análisis post-partido y al día siguiente ve los memes en Instagram.

3. La Generación Z manda. Ya son el 25% de la población regional y aumentarán su gasto en US$192 mil millones hacia 2030. Para ellos, cambiar de plataforma es tan natural como respirar. El 62% ya usa Inteligencia Artificial para descubrir qué ver.


El mapa del consumo: TV vs. Streaming

¿Qué ofrece cada uno? Televisión Abierta Plataformas Digitales
Tipo de contenido estrella Deportes en vivo, finales de realities, noticieros, telenovelas Series bajo demanda, podcasts, videos cortos, creadores de contenido
Modelo de negocio Gratuita con publicidad Suscripción, planes con anuncios o gratuito con publicidad
Momento de consumo Programado, familiar, simultáneo Cuando quiero, donde quiero, solo o en comunidad digital
Lo que la audiencia busca Compartir el momento con millones Personalización y control

Lo que viene: el futuro ya está aquí

Si miramos hacia adelante, varias tendencias se consolidan:

La guerra no es entre pantallas, es por tu tiempo. Los grandes grupos tradicionales (como TelevisaUnivision con su plataforma ViX) ya tienen su propio streaming. La estrategia ya no es «defender la TV», sino «estar en todas partes».

La publicidad volvió para quedarse. El éxito de los modelos con anuncios (AVOD) demostró que el usuario prefiere ver comerciales antes que pagar otra suscripción más. YouTube, con su capacidad de segmentar anuncios por lo que buscas, lidera esta nueva era.

El contenido local manda. Las plataformas globales invierten millones en series en español, mientras los canales tradicionales se alían con youtubers. La frontera entre «lo de antes» y «lo de ahora» se desdibuja.


A fin de cuentas… ni uno ni otro, todo junto

América Latina no está matando la televisión abierta ni abandonando el streaming. Lo que estamos haciendo es construir un nuevo menú de opciones donde elegimos según el momento, el bolsillo y el estado de ánimo.

La televisión abierta sigue siendo el gran unificador, el lugar donde ocurre lo que todos verán y comentarán al día siguiente. Las plataformas digitales son el refugio personal, el espacio para mis gustos de nicho y mi tiempo a solas.

La batalla ya no es por la pantalla. Es por la conexión emocional con un consumidor que, por primera vez, tiene el poder de elegir cómo, cuándo y por cuánto quiere entretenerse.

Los ejecutivos de los canales chilenos saben esto y están trabajando para lograr esa combinación multiplataforma. Pero se escuchan las discusiones sobre si TVN debe ser o no financiada por el Estado, sospecho que varios ahí dentro no están entendiendo muy bien el partido. 

Fuente:

  • Bloomberg | Xataca | IBOPE Media | Infobae

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